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Opinion
De fascista dandy a suicida sin culpas: Pierre Drieu La Rochelle

Lic. Pablo A. Vázquez
Académico de los Instituto Nacional Eva Perón
e Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas
Politólogo, Docente UNLZ y UCES, Miembros de los Institutos Nacionales Eva Perón, Rosas y Manuel Dorrego

 

Apuntes sobre un maldito colaboracionista francés, mujeriego y talentoso.

Parisino, nació el 3 de enero de 1893. Empezó a gestar su placer por la literatura en las lecturas de Kipling, Barrés y Nietzsche. Luego de estudiar en la Escuela de Ciencias Políticas, partió para combatir en la I Guerra Mundial. Destinado en Bélgica, participó en la batalla de Charleroi. Aquellos combates le inspiraron, 20 años después, La comedia de Charleroi: protagonizada por él mismo, todo giró sobre el heroísmo, la rebeldía y la desesperanza. Al ser herido en Verdún, y mientras cura sus heridas, escribió Interrogación sobre camaradería y heroísmo.

En París se interesó por el surrealismo, el dadaismo, y de allí pasó al dandysmo, el decadentismo y el consumo de drogas.  La decadencia marcó obras como: Medida de Francia (1922), El hombre cubierto de mujeres (1925) y El fuego fatuo (1931). Esta última inspiró la película de igual nombre, dirigida por Louis Malle en 1963, y protagonizada  por Maurice Ronet, Jeanne Moreau, Alexandra Stewart, Bernard Noël y Lena Skerna.
La relación del escritor con la Argentina fue detallada por Roberto Bardini y Giselle Dexter: “El ex combatiente francés visitó Argentina en 1933, donde dio conferencias en el aristocrático Jockey Club, conoció a Jorge Luis Borges (…). En agosto de ese año publicó un elogioso comentario sobre la erudición del escritor argentino (…). Pero su relación más intensa en Buenos Aires fue con Victoria Ocampo... Pierre Drieu La Rochelle, a quien Victoria conoció en París en 1929, (…), fue su amante. La llama su “hermosa novilla”, en culta referencia a Homero, o “la vaca más hermosa de la pampa”.

De militante comunista pasó a vincularse con la ultraderechista Action Française y, al publicar la Comedia de Charleroi, se declaró abiertamente fascista.
Un fascista heterodoxo, un fascista de de izquierda, un nacional bolchevique o nacional revolucionario. Afirmó: “Siempre me ha gustado juntar y mezclar los problemas contradictorios: nación y Europa, socialismo y aristocracia, libertad y autoridad, misticismo y anticlericalismo”.

Antisemita pero admirador de los judíos, y amante de muchas judías, sentenció: “Lo que menos me gusta de los judíos es que son burgueses y transforman en burgués todo aquello que tocan”.
Casanova y mujeriego, pero con pavor a la homosexualidad, tal se develó en el casi homofóbico El hombre cubierto de mujeres de 1925. O en los textos de Diario de un hombre engañado e Historias acerbas, donde se entrelazó lo espiritual y lo carnal.

En 1934 publicó Socialisme fasciste donde planteó la unidad de Europa en consonancia con el planteo hitleriano.

Fue defensor de la invasión nazi, apoyó al gobierno del mariscal Pétain en Vichy, colaboró en la revista antisemita Je Suis Partout (sostenida económicamente, entre otros, por el argentino Carlos Lesca), y dirigió durante los años de ocupación la Nouvelle revue française. Decepcionado de la política alemana, abandonó el cargo en 1943.

Colaboracionista al igual que Louis-Ferdinand Céline, Paul Morand, Robert Brasillach, Lucien Rebatet, Jacques Boulenger, Henry de Montherlant y Jacques Chardonne -Maurice Sachs, tras el Día D y la acción de los partisanos sus días estaban contados…
Cuando los aliados avanzan hacia París, La Rochelle se escondió en casa de una amiga norteamericana a la que había salvado de un campo de concentración.

Entre los amigos que lo protegen se encontró André Malraux.
Sus últimos días revisó su adhesión al marxismo y a Stalin, donde afirmó: “Moriré a manos de los comunistas, prefiero que me maten ellos en lugar de los milicianos gaullistas. Pero creo en el comunismo, y me doy cuenta muy tarde de la insuficiencia del fascismo. Por lo demás, consideraba el fascismo sólo como una etapa hacia el comunismo. Pero es imposible convertirse en comunista: en la práctica, se opone a ello mi esencia burguesa”.
No serán los comunistas ni los gaullistas sino su mano quien pondrá fin a su vida.

Tras un intento fallido el 11 de agosto de 1944, Pierre Drieu La Rochelle se suicidó el 15 de marzo de 1945.

* Politólogo, docente de la UNLZ y UCES. Miembro de los Institutos Nacionales Eva Perón, Rosas y Manuel Dorrego