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Opinion
Perón, Evita y Bolivia: férrea relación
de amistad

 Por Pablo Vázquez Politólogo; Docente de la UCES; Miembro de Número de los Institutos Nacionales Eva Perón y Juan Manuel de Rosas











 

Una noticia llamó la atención y a la paradoja: en una homenaje a Evita el 7 de mayo del 2014 en la Unidad Educativa Eva Perón, en la ciudad boliviana de El Alto, reutilizó como imagen la figura de la actriz Nacha Guevara representando a Evita y no una foto original de la Abanderada de los Humildes.

Más allá de lo anecdótico, lo cierto que la intención vale y que, así y todo, no fue muy destacada la vinculación entre Perón, Evita y Bolivia, que fue muy férrea.
Perón tuvo muy en cuenta, en su formación ideológica durante su etapa en la milicia, la influencia boliviana. Desde su seguimiento como oficial de Estado Mayor del Ejército Argentino de la Guerra del Chaco (1932 – 1936) y la influencia de las empresas petroleras extranjeras atizando el conflicto entre países hermanos.

Tras la derrota boliviana un grupo de de oficiales se agruparon en la Logia Rapela (Razón de Patria) y tomaron el poder en base a un frente entre indígenas, campesinos y mineros. Se destacaron, según lo estudiado por Carlos Piñeiro Iñiguez, las medidas de los dos presidentes surgidos de la revolución: el gobierno de Daniel Toro, de 1936, expropió la Standar Oil y creó el Ministerio del Trabajo; mientras que Germán Busch, en 1937, promulgó el Código del Trabajo, fomentó la organización de sindicato de mineros y creó el Ministerio de Minas y Petróleo.
Esta experiencia fue estudiada y apoyada por grupos nacionalistas populares de la época como FORJA, con Jaureche, Dellepiane y Scalabrini Ortiz, así como por el socialista Manuel Ugarte.

También Perón se sintió convocado por dicha revolución, ya que tuvo intercambio epistolar con Busch y dio asilo a Toro y a los integrantes del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).

También se vinculó desde el gobierno de la Revolución del 4 de junio de 1943 con el golpe en Bolivia, el cual tuvo muchos puntos de contacto a nivel ideológico, dado por Gualberto Villarroel, donde dio cabida a Paz Estenssoro y otros dirigentes del MNR, y a su vez, Carlos Montenegro, el ideólogo del MNR, tuvo un trato estrecho con Perón, amén de realizar aportes intelectuales en revistas de cultura locales como Sexto Continente.

Tras su asunción como presidente Juan Perón planteó una política de acercamiento con Suramérica a través de su Tercera Posición, esbozada en 1947, y que se materializó en el caso de Bolivia en su encuentro con el presidente Enrique Hertzog.

En viaje en tren desde Buenos Aires Perón junto a Evita llegaron el jueves 23 de octubre de 1947 a Yacuiba, en la frontera argentino – boliviana. Se homenajeó al Líder de los trabajadores argentinos y a su esposa con un desfile militar, luego visitaron los yacimientos petroleros de Sanadita, ratificaron un acuerdo comercial entre ambas naciones y recibieron el afecto del pueblo boliviano.

De vuelta de Yacuiba se colocó la piedra fundamental de la escuela que hacía 130 años donó Manuel Belgrano a esa población, a pagar con el dinero que el gobierno porteño que brindó al prócer revolucionario por sus triunfos en las batallas de Tucumán y Salta. La propia Evita hizo entrega del dinero con que se construiría la escuela, al tiempo que el presidente Hertzog la condecoró con la Cruz del Cóndor de Los Andes, y se publicó un sello postal conmemorativo de tal encuentro.

Luego ambos mandatarios y sus esposas se trasladan a Tartagal, en Salta, para inaugurar su hospital y brindar sendos discursos a los que se sumó Eva Perón.

La unión con el pueblo boliviano siguió al contemplar la Fundación Eva Perón ayuda social a los sectores más necesitados de dicha región, al tiempo que durante los sucesos de la revolución en esas tierras el 9 de abril de 1952 – detallados en las cartas de Ernesto Guevara – el auxilio es inmediato.
Tras el apoyo del gobierno argentino a la revolución de Víctor Paz Estenssoro y Hernán Siles Suazo, presidente y vice respectivamente, la Fundación llevó víveres, medicamentos y productos de primera necesidad, amén de despachar equipos de médicos y enfermeras de la propia Fundación, llegando todo el día 14 de dicho mes. Al tiempo se firmó un acuerdo comercial entre ambas naciones amparado por el Tratado ABC de unión regional que no se logra efectivizar.

La muerte de Evita a los pocos meses no pasó inadvertidas en las tierras de Juana Azurduy.

En los periódicos bolivianos se expresó el sentir de dirigentes y pueblo hermanados en el dolor por la pérdida de esta gran mujer. Se publicaron las condolencias del presidente y vice, de ministros y de la dirección de Asistencia Social, a la vez de líderes sindicales y ex combatientes de la guerra chaqueña, junto a sendas notas en Economía, Última Hora, El Diario, Presencia, En Marcha, Ex Combatiente y Semanario Momento, todos de La Paz, dan cuenta de ello. Quizás sea en estos párrafos de la nota que en el diario Economía, del 5 de septiembre de 1952, ejemplifique como nadie lo que significó esa pérdida: “El vacío que ella deja es el más grande monumento donde las generaciones venideras podrán leer las enseñanzas que lega a las mujeres de América india la autora de la Razón de Mi Vida. Que este monumento, que es el mejor y que está esculpido ene l alma popular, sea pues ejemplo imperecedero”.
En hechos conmemorativos se cambió el nombre de la Avenida Entre Ríos en La Paz por el de Eva Perón, como así también se realizaban homenajes en memoria de su paso a la inmortalidad.

Los sucesos de 1955 encuentran en Bolivia con sus brazos abiertos para refugiar a los peronistas perseguidos por la dictadura de la Revolución libertadora, a la vez que alienta la formación de comandos de resistencia y desde allí llegan suministros de armamentos a los grupos clandestinos peronistas, como se explicita en las cartas de John W. Cooke a Perón en su exilio.
También la situación política boliviana es analizada con suma atención por Eduardo Astesano y Jorge Abelardo Ramos, al igual que otros hombres de la izquierda nacional, los cuales traban una fuerte relación fraternal con sus pares políticos bolivianos.

La incursión del Che Guevara, siguiendo a Pacho O’ Donnell, en esas tierras entre 1966 y 1967 no dejó indiferente al movimiento peronista ni al propio Perón, sea por su supuesto encuentro con el Che en tierras madrileñas o el más seguro contacto entre el héroe de Sierra Maestra y el empresario peronista Jorge Antonio, al punto que grupos peronistas y de izquierda iban a ser apoyos desde nuestras tierras a la acción del Comandante.

El fracaso de la acción guerrillera y posterior asesinato del Che, en manos de los Rangers y la CIA, provocó una singular conmoción que se reflejó en una sentida carta del propio Perón y que generó que el padre Carlos Mugica fuese a la propia Bolivia a reclamar sus restos.

El retorno de Perón al poder contó con un entusiasmo regional que si bien generó acuerdos con algunos países, en el caso de Bolivia con la dictadura de Banzer no se efectivizó nada concreto, y sí, lamentablemente, éste cooperó en el Plan Cóndor de exterminio con Pinochet y la última dictadura argentina, amén que ésta última se vanaglorio de realizar deportaciones masivas de inmigrantes bolivianos.

El retorno frustrado de la democracia en la región con un viraje al neoliberalismo encontró en Bolivia una seguidilla de presidentes de facto y gobiernos civiles sin calor popular. La crisis del 2001 en Argentina tuvo su correlato en el 2005., aunque en este caso nos hermano la huida de sendos mandatarios en helicóptero tras una crisis social sin precedentes.

Finalmente, la asunción como presidente constitucional en el Estado Plurinacional de Bolivia de Evo Morales Ayma, fundador del Movimiento al Socialismo (MAS) y referente de los cosechadores de coca de su país, contó con el apoyo de los sectores progresistas y movimientos populares de nuestro país que lo hermana con los proyectos de Hugo Chávez, Rafael Correa, Néstor y Cristina.

Sea que su nombre fue en homenaje a Evita o por simple interpretación por el agradecimiento a la mujer de Perón, tanto Juana Azurduy como Evita son símbolo de unión, donde la familia de la Abanderada de los Humildes tiene fuertes lazos de afecto. Bolivia es una tierra donde el peronismo depositó muchos afectos y hoy ambos pueblos, el argentino y el boliviano, se sienten genuinamente hermanados en un proyecto suramericano a través del Mercosur, Unasur y Celac, junto a gobiernos de raíz popular y un amplio respeto por las tradiciones del altiplano y de la región pampeana.

Los aportes en la Constitución de Bolivia - con inspiración en la Constitución Argentina de 1949 -, el inicial apoyo de Perón a la salida al mar - dejada de lado tras bosquejar el ABC - y la actual unión de proyectos nacionales patentizado en el gasoducto Juana Azurduy, demuestra palmariamente  la unión de los nombres de Perón y Evita, que fueron rescatados del olvido en dicha región, así como nosotros comenzamos a estudiar la historia boliviana como nuestra propia historia.

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